¿Qué tiene que ver el inglés con Jesucristo?
¿Qué tiene que ver el inglés con Jesucristo?
Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán sabiduría; pues a quien reciba, le daré más; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvierenDesde el pasado mes de octubre de 2019, empecé a trabajar como instructora del programa English Connect 2, desarrollado por la BYU y que se imparte también alrededor de todo el mundo, a través de los programas de autosuficiencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Espero no ponerme ñoña mientras escribo esto- sniff sniff 😢- pero es que lo que voy a contarte significa mucho para mi.

Antes de English Connect 2
Antes de impartir este curso, me dediqué durante 3 años a trabajar en un restaurante del que llegué a enamorarme y convertirme en encargada. Mi error, fue quedarme con el negocio. Confié en personas que me lo vendieron como la gran oportunidad de mi vida, y yo, aunque tenía muy claro que quería seguir dedicándome a la enseñanza y no a la hostelería, cerré los ojos y salté al vacío, creyendo que todo saldría bien, (porque soy buena persona y me lo curro mucho) pero estas dos cualidades no me protegieron ni me salvaron de convertirme en víctima de una gran estafa que arruinó mi economía, que casi destruye mi matrimonio, que me hizo perder la salud, y que puso en peligro casi todos los sueños e ilusiones que había invertido en aquel proyecto de vida.
Tengo que admitir, que verme obligada a cerrar mi negocio me rompió el corazón. No solo por lo material, y por los problemas económicos a los que tuve que enfrentarme durante y después del mismo cierre, sino por todo el estrés mental, emocional y físico que experimenté a causa de esta experiencia.
Perdí amistades con las que creí que contaba incondicionalmente, sufrí ataques de ansiedad y depresión por una larga temporada, y lo peor de todo, perdí a mi bebé.
Yo siempre me he considerado una persona fuerte y valiente, pero tengo que admitir, que a mí, todo esto me superó.
No dejé de creer en Dios, pero dejé de creer en mí.
Y olvidarte de quién eres puede llegar a destruirlo todo. Sobre todo a uno mismo. ¿No crees?
Recuperándome de las heridas
Cuando te conviertes en tu peor enemiga, el monstruo gris viene a verte. Es el que te dice que no vales para nada, que eres tonta, que te ves horrible, que no te mereces que te suceda nada bueno, que ya nadie te quiere, que jamás podrás volver a ser como antes, que todos los demás son felices menos tú, que por mucho que te esfuerces por salir de esta situación, no podrás, porque estás destinada a fracasar...
¡Qué peligrosos son estos pensamientos! ¡Qué angustiante! ¡Qué difícil tener que fingir una sonrisa cuando sientes que te estás muriendo por dentro! ¡Qué triste no ser capaz de poder reconocerte enfrente del espejo y ponerte a llorar! ¡Qué complicado!
Yo no quería comprometerme a tener ningún cargo más. De hecho, estuve a punto de decir que no cuando me entrevistaron. De verdad, tenía muchas ganas de decir que no...
Pero cómo son las cosas...creo que he superado este semestre con nota.
¡Tengo un grupo de alumnos increíbles! Y poco a poco, línea por línea, y precepto por precepto, mientras yo les enseñaba inglés, ellos me ayudaban sin saberlo, a amarme de nuevo.
El inglés y mi fe en Jesucristo
Todavía me cuesta, no te voy a engañar. Me cuesta prepararme las clases, me cuesta tener ganas de darlas, me cuesta tener que salir de casa...pero una vez lo hago, ocurre algo maravilloso:Durante esa hora me olvido de mi tristeza. Es solo un destello de 60 minutos una vez a la semana, pero ¡qué destello de luz más intenso!
Y durante estos días, estaba pensando en ello, en comentarios que me han hecho mis alumnos, en sus palabras de agradecimiento, en los abrazos espontáneos, en las risas, en todo lo que aprendemos...
Y aprendemos inglés. ¡Y qué bonito es poder ver su progreso semana a semana! Pero también aprendemos que una vida centrada en el Evangelio de Jesucristo, nos da el poder para superar cualquier situación.
Y cuando no tenía ganas de orar, y cuando no tenía ganas de ir a la Iglesia, ni de leer las Escrituras, y solo tenía ganas de ponerme a llorar y desaparecer...
...Recibí otro llamamiento, COME, FOLLOW ME, y decidí seguir sirviéndole. Y es que al final, sé que nadie me conoce mejor que Él.
Y puedo rebelarme, y puedo frustrarme, y puedo seguir teniendo miedo, pero... ¿sabes una cosa? Si después de perderlo todo y a todos solo me queda Jesuscristo, entonces, no he perdido.

REDES SOCIALES DEL MENÚ