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12 diciembre, 2022
UN AÑO SIN TI. UN AÑO CONMIGO

UN AÑO SIN TI. UN AÑO CONMIGO

Hoy hace exactamente un año que tomé la decisión más valiente, no la más difícil, de mi vida. 
La más difícil fue volver. Ir en contra de mis sentimientos y de lo que mi mente ya sabía. Que lo nuestro no iba a funcionar y que nada iba a cambiar. Lo que no me imaginaba, es que después de todo lo vivido, después de tanto esfuerzo y tantos "te quiero", terminásemos en un tribunal por amenazas de muerte y malos tratos.

Y no me atrevía. Te prometo que lo que sentía era un peso enorme en el pecho del que no lograba deshacerme. Siempre pensaba que no podía ser peor, y lo era. Y lo más triste, era que a ti parecía no importarte. 

Llorar, lloraste mucho. Después, cuando a mí las lágrimas ya se me habían acabado. Gritar, seguiste gritando, en eso no hubo ningún cambio. 

¡Me hacías sentir tan pequeña! Luego me di cuenta que te asustaba que yo fuese tan grande. Y no lo digo para vanagloriarme. No lo digo para que reconozcas de una puta vez lo buena que era, lo digo porque creo que a día de hoy, aún sigues pensando (o te han hecho creer), que a mí me convencieron de ser, hacer, pensar o sentir de una forma que no era la correcta, y que por eso me aparté de ti. 

No. El único motivo por el que tuve que alejarme, fuiste tú mismo. No hubo locura por mi parte, no hubieron paranoias, no hubieron terceras personas, no hubieron demonios que me estaban intentando convencer de que lo mejor que podía hacer por mí, era dejarte. 

La decisión fue mía, solo mía. Que solo tuviese 48 horas para irme (o si no tirabas todas mis cosas a la basura) fue solo tuya. 

Y ya me dirás, que seguramente, es que yo no tuve paciencia. Que no supe ver lo bueno y que solo era capaz de ver lo malo. Te equivocas. Me fui a pesar de lo bueno, que no era poco. Y eso, es lo que me terminó de romper por dentro.

Me fui a pesar de los años, 
Me fui a pesar de los daños,
Me fui a pesar de que me prometiste
que si volvía a ti, jamás tendría 
que volver a huir.

Me fui a pesar
de no tener nada.
Me fui a pesar de saber
que me quedaría completamente sola
sin el apoyo de nadie,
porque tu familia y tú
os ibais a encargar de que así fuese.

Me fui a pesar
de no tener los medios económicos,
de tener que pasar por el trago (otra vez),
de tener que empezar desde cero.
Me fui con el dolor 
de sentir que era un fracaso absoluto.

Me fui sintiendo 
que no merecía amor, 
que valía solo lo que tú me decías,
que sin ti, mi vida se acababa,
que yo era la única responsable. 

Y voló. Y yo volé de él ;)
y ¡qué liberación!
No más lágrimas
No más sueños frustrados
No más broncas,
No más castigos de silencio,
No más insultos,
No más desprecios,
No más soledad
porque me tengo a mí, 
y eso es lo único que me importa.

Me enseñaste a querer. Y por eso te doy las gracias. Porque gracias a todo lo que me hiciste pasar, a pesar de haberme querido destruir como persona, este año he podido conocer el verdadero amor.

¡Vuelvo a ser yo! Y me hiciste creer que me había perdido. ¡Me echaba tanto de menos! ¡Me hiciste pasar tanto frío!

Y de nuevo vuelvo a sonreír. Vuelvo a sentir que mi vida tiene algún sentido. Que no importan los sueños rotos ni los años invertidos.

Que lo hice lo mejor que pude. Que te di lo mejor de mí. Pero ya no te quedes con nada, porque toda esa energía vuelve a mí. Eres ya solo un mal sueño difuso, una experiencia de vida que me hubiese gustado no tener que vivir, pero gracias de nuevo, porque sin ti, no hubiese aprendido nunca esta lección:

No importa lo que los demás piensen de ti: refleja quiénes son ellos, no quién eres tú
Y tal vez, tampoco hubiese aprendido que:

Todos dicen que el amor duele, pero no es cierto. La soledad duele, el rechazo duele, el perder a alguien duele, la envidia duele. Todos confunden estas cosas con el amor, pero la realidad es que el amor es la única cosa en este mundo que cubre todo el dolor y hace sentir a alguien maravilloso otra vez. El amor es la única cosa en este mundo que no duele 

Gracias, a mí (supongo), por haberme atrevido a tener el valor y las agallas de haberme autorregalado un año con este tipo de amor, y te aseguro, que el primero de muchos.

Love, Adenay XXX

12 noviembre, 2022
TENÍA MIEDO A EQUIVOCARME Y ME EQUIVOQUÉ...¡UN MIEDO MENOS!

TENÍA MIEDO A EQUIVOCARME Y ME EQUIVOQUÉ...¡UN MIEDO MENOS!

Vivir con miedo es uno de los mayores obstáculos a los que te puedes enfrentar. Porque vivir con miedo no es vivir, es respirar a sorbitos, siempre alerta, siempre con miedo a atragantarte con el próximo problema o con la próxima persona que te hiere y hace que se derrumbe ("¡oh! por favor, ¡otra vez no!") el delicado refugio que te habías construido a base de mucho esfuerzo y de largas horas de terapia...

Recoges de nuevo los pedacitos que quedan de ti, y esta vez no sabes ni dónde guardarlos. No tienes ni idea de qué hacer con tanto peso, y estás tan, pero tan cansada de seguir luchando para demostrarle al mundo que vales algo, que toda esa montaña de basura te empieza a hundir justamente en el sitio donde estás ahora, porque no te deja ni dar un paso hacia adelante ni uno hacia atrás. Estás muerta en vida y lo sabes. ¡Todos lo saben! Pero aun así, en vez de tenderte una mano amiga para acudir a tu rescate, te echan otra palada de porquería encima...

La primera te da en los ojos, y entonces dejas de ver. Te quedas ciega por unos segundos, confusa, y cuando los has abierto, todos aquellos amigos que decían quererte, desaparecen. 

La segunda, te cae en la boca. Quieres defenderte pero no puedes, gritas pero te ahogas, y poco a poco empiezas a enmudecer... La arena se convierte en una pasta de barro dentro de tu boca y se endurece como cemento al entrar en contacto con tus lágrimas y tu saliva, que al final, de tanto guardar silencio, han perdido la batalla ante tantos ataques de balazos de odio, resentimiento y miedo.

La tercera te da en la espalda, directa a los pulmones. Te dejan sin respiración. En un acto reflejo intentas darte la vuelta y te cae la siguiente, esta vez en el esternón. Literalmente te rompen el corazón.

Y te mueres de pánico. Así va la cosa. Así consiguen paralizarte. Así consiguen anularte hasta el punto en el que ya no sabes ni quién eres, ni lo que quieres, ni para lo que estás aquí. 

Te has convertido en "la otra"...No en la mejor versión de ti.

Y se ríen desde el otro lado y disfrutan por haberte visto caer...pero no comprenden lo que está a punto de suceder.

Tu miedo a equivocarte te ha permitido aprender que en ocasiones es mejor equivocarse que tener miedo. Y al hacerlo aprendes. ¡Y cuánto aprendes!

  1. Que lo que no te mata te hace más fuerte (más dura, más fría y más mala).
  2. Que los verdaderos amigos no se juzgan entre sí, juzgan a otras personas juntos 😋
  3. Que ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.
  4. Que no es trabajo de nadie sino mío, el cuidar de mí y hacerme feliz.
Y que por mucho que duela, lo importante no es llegar a ser indispensable en la vida de nadie, sino inolvidable.

¡Equivócate! 

Love, Adenay XXX



03 enero, 2022
COVID UPDATE ( y algunas reflexiones sobre los unicornios y la caca con purpurina...)

COVID UPDATE ( y algunas reflexiones sobre los unicornios y la caca con purpurina...)



La vida tiene estas cosas...te toca la lotería por Navidad, pero te contagias de Covid antes de que termine el año. Un fin de año, como diría una querida amiga mía, de "caca con purpurina".
No todo es malo, a ver, de momento no he tenido fiebre alta ni dificultades para respirar, pero sí algo de agotamiento físico, dolor de cabeza y una tos algo molesta...

Me estoy cuidando y me siento cuidada por los que me quieren, ¿Qué más puedo pedir? Sé que no todo el mundo ha tenido esta suerte al contraer la enfermedad. 

Estoy agradecida por los mensajes de ánimo, los tuppers de comida, las videollamadas, los chistes malos, las muestras de cariño y el Paracetamol...
Estoy agradecida por poder pasar por todo esto con TRANQUILIDAD.

Mary Poppins cantaba que "con un poco de azúcar esa píldora que os dan, la píldora que os dan pasará mejor..." Y gracias a ti, que eres mi mejor medicina, más que con azúcar, veo la vida a través de una bola de cristal, nieve y purpurina. 

El cristal refleja quién soy, la nieve suaviza las caídas y la purpurina hace que lo que se pudre a mi alrededor no se vea tan mal. (Siempre hay esperanza si queda un puntito de luz...)

Hoy es el primer domingo del mes y también del año, y como de costumbre voy a compartir mi testimonio:

Hace unos meses, sentía que Dios se había olvidado de mí. Quizás esa es la sensación más triste y fría que una persona creyente pueda sentir en su vida, pues te preguntas el porqué, el cuándo y el cómo dejaste de sentir aquél amor que te hacía sentir tan segura y feliz. Pues bien, hace dos semanas, algo empezó a cambiar...En vez de sentir angustia todo el tiempo, empecé a sentir paz; en vez de dolor, comprensión; en vez de soledad, una oleada de pequeñas muestras de "Estoy aquí contigo" que jamás voy a poder olvidar. 

Pensé que me hundiría en el miedo y en la desesperación, pero extrañamente, me siento BIEN. Vuelvo a tener acceso a mis sentimientos positivos. ¡Un milagro!

¿Y qué testimonio hay más grande que este? En DyC 6:23 el Señor te pregunta: 
"¿No hablé paz a tu corazón en cuanto al asunto? ¿Qué mayor testimonio puedes tener que de Dios?"

No puedo negar que siento paz, porque he vivido sin saber lo que era esto durante muchísimo tiempo. Así que la reconozco y sé de quién procede, porque sé sin ninguna duda que es el regalo que mi Padre Celestial me ha dado para que pueda seguir adelante y confiando en Él. 

No te equivoques. No tengo una fe inquebrantable, pero ayer me di cuenta que es la cantidad de fe suficiente que necesito en estos momentos  para poder seguirle.

Este año 2022, se presenta ante mí con muchos retos que afrontar. Me iría bien creer en los unicornios, pero he decidido que para poder luchar estas batallas necesito a un buen caballo de verdad.

Love, 
Adenay 

16 noviembre, 2021
¿Ya no somos amigos?

¿Ya no somos amigos?




Hace poco y de casualidad, llegó a mis manos un artículo sobre el "ghosting". Sí, alguna vez había escuchado hablar sobre el tema, pero nunca lo había experimentado en carne propia, ¿o sí?

Creo que nuestra generación era más de decirse las cosas a la cara. No nos escondíamos detrás de un mensaje de texto o de un "te llamo y cuelgo". Si ahora no me gusta lo que dices, simplemente te bloqueo. 

No sé que era peor, que alguien te gritase "face to face" el clásico: "¡pues ya no te ajunto!" o que la persona con la que quieres tener contacto simplemente desaparezca...

Personalmente, me parece más dolorosa la segunda. 

A veces, puede ser un mensaje sin contestar, una llamada sin devolver, muchos días sin mostrar señales de vida, hasta el punto de convertirse una especie de fantasma que aparece y desaparece en la vida de una persona. A veces se van para siempre...

Y eso es lo que me ocurre a mí con Dios. Creo que me está haciendo "ghosting", y no lo digo en plan irónico. Hace tiempo que le dejo mensajes en el contestador porque ya no soy capaz de hablar con Él como lo hacía antes. No contesta mis oraciones, (creo que me deja en "visto"), y siento que ya no quiere ser mi amigo. 

Lo curioso de todo esto, es que sigo insistiendo a pesar de todo. Le echo de menos, ¿Qué le puedo hacer? Y aunque ya no estoy en plan acosadora en plan: "por favor, contéstame", "por favor, dime algo", "por favor, ayúdame...". Sigo teniéndole presente en mi mente, pero sobre todo en mi corazón.

Creo que volverá a mí como el soldado que regresa después de la guerra a su hogar cuando ya nadie le espera. 

Volverá cuando haya aprendido a quererme de nuevo. 
Volverá cuando haya podido vencer la ansiedad.
Volverá cuando logre vencer la tristeza.
Volverá cuando le necesite de VERDAD.
Volverá cuando tenga fe en Él.

La fe verdadera es la que te empuja a actuar, yo me siento desde hace mucho tiempo en "stand by". Paralizada...Como dice la canción:

"No puedo ser lo que no soy
Pesa tan poco lo que doy
Pero en el alma de mis versos
Está la llave del secreto de cuanto quise y no pedí

Sé que perdí la razón
Fue detrás del corazón
Y es que a pesar de lo que amé
Como jamás había amado
No supe amarte a ti, lo sé

Encontrarás que es locura y no es tristeza
Lo que me parte en dos la voz
Encontrarás cuanta herida, qué belleza
Saber que aún queda mucho amor

Que si te vas o si me dejas
Voy a volar muy lejos del dolor
Encontrarás que perderte, no te miento, no me cuesta

Después de mí otra quizá
Y como yo sólo otra más
Dale mi amor y tiempo nuevo
Todo lo que ya no espero

Y volveré a lo que fui
Fuerte y a partir de mí
Y tú perdido entre mis versos
Descubrirás tarde el secreto
Y entenderás cuánto te di

Seguramente tú me diste más. Y siempre estaré en deuda contigo. Debo seguir mi camino contigo o sin ti. Preferiría que fuese contigo, mi Amigo, pero por favor, deja de ignorarme...

Love, 
Adenay XXX
10 octubre, 2021
Ayuno y testimonio (parte 10)

Ayuno y testimonio (parte 10)

 

Ya estamos en octubre, y en el ambiente se perciben brillantes tonos de color naranja, marrón, rojo y amarillo...Han caído algunas lluvias y ya se nota el fresquito cuando me acuesto por las noches, y casi a la hora de despertarme por las mañanas. Creo que no hay nada mejor que sentir el tacto de las sábanas enredándose entre mis pies buscando un poco más de calor, un poco más de suavidad, un poco más de esos "necesito cinco minutos más", un poco más de otoño. 

Mi estación favorita del año porque significa la despedida y el comienzo de muchas cosas...Despedida a un verano maravilloso, entrada al tercer trimestre del año, a los colegios, al trabajo, a mis fiestas favoritas, a las tardes de frío, peli, sofá y manta; a la ropa de entretiempo, a las puestas de sol más tardías, a los paseos por las calles de mi ciudad mirando hacia el horizonte, a la hipnótica migración de los pájaros, a los postres y las frutas de la temporada, a las nuevas canciones para poder dormir bien, y a los nuevos libros que voy a saborear...

Sin haberme dado apenas cuenta, ya han pasado diez meses desde que comenzamos el 2021. Mi propósito: ayunar una vez al mes con el deseo en particular de poder aumentar mi fe y hacer crecer mi testimonio. No lo he logrado todos los meses, pero en general, me siento contenta con los resultados. Son un poco mejores que los del año anterior y con eso me vale. Cada vez un poco más, cada vez un poco mejor, cada vez un poco más cerca...

Y por eso estoy aquí, apartando un poco de tiempo esta tarde de domingo, para contarte en unas pocas líneas lo que para mí significa saber que Dios existe. 

A pesar de que en muchos momentos me siento sola y triste, gracias a ello, me he esforzado por acercarme más al Salvador. Y para mí esto es una pequeña victoria, porque cuando me siento así, no tengo muchas ganas de esforzarme en el espíritu. Me suelo dejar llevar más por mis sentimientos que por la fe, y acabo sintiéndome frustrada y agotada. 

Pero, esta vez, soy consciente de lo que puedo y de lo que no puedo hacer. Y eso, aunque parezca una completa tontería, me ha salvado de sentirme como una  inútil integral ,a establecerme ciertos límites y a no culparme por ello. 

Me estoy enfocando en leer y aprender mucho. A hacer lo que hago con mucho amor, no buscando la perfección en mis acciones, sino en llenarlas de significado. 

Sobre las cosas que no puedo hacer o que no puedo sentir, me estoy haciendo a la idea, de que ahora mismo no son importantes. Me estoy centrando en darle a mi espíritu lo que cada día necesita, sin agobios, sin presiones y sobre todo sin instrucciones. 

He descubierto que me estoy redescubriendo, y que el dolor, la enfermedad y la desilusión, forman parte del aprendizaje. Me gustaría que fuese todo de otra forma, pero como dice en las escrituras, no hay otra manera. 

Las personas más maravillosas que conozco, son las que han pasado o están pasando por las tribulaciones más grandes. Así que, si estás pasando por un mal momento, recuerda que el propósito de éstos, no son destruirte, sino enseñarte algo que debes aprender.

Cuando comprendas la enseñanza y la atesores en tu corazón, recibirás el alivio a tu sufrimiento, y Dios convertirá tu tristeza en un gozo inexplicable. 

Este es mi testimonio, y mientras sigo esforzándome por comprender las lecciones de vida que voy recibiendo, lo dejo todo, en el nombre de Jesucristo, mi Salvador. Amén

Love,
Adenay


06 septiembre, 2021
Ayuno y testimonio (Parte 9)

Ayuno y testimonio (Parte 9)


Iban a ser un sábado y un domingo como tantos otros, pero ayer quise poner a prueba la ley del ayuno y animar a mi marido a que lo hiciésemos juntos. Era la primera vez que lo intentábamos como matrimonio, y aunque fue un poco difícil renunciar a pasar 24 horas sin comer ni beber nada, creo que, como siempre, he podido comprobar que Dios cumple con sus promesas.


Hay personas que ayunan por obediencia, otras que lo hacen por salud, y otras, simplemente, porque quieren recibir bendiciones. Para mí, el ayuno significa "un retiro". Un respiro del mundo y de los problemas que nos rodean. Una preparación para escuchar lo que Dios quiere que sepa, una ofrenda en forma de tiempo y sí, también de sacrificio porque ¿a quién no le gusta quedar con la familia o con los amigos para cenar un sábado por la noche?


Normalmente, me es fácil ayunar si tengo un propósito. A veces, ayuno porque necesito ayuda por un tema específico o guía para poder tomar una decisión importante, pero ayer, solamente lo quería hacer. Tal vez, eso me daría el valor para compartir mi testimonio el día siguiente en la Iglesia, o me ayudaría a sentir menos ansiedad y a sentirme menos egoísta...El caso es que, me sentía expectante "¿Qué ocurrirá?".


Tal vez no sea hoy, o mañana, o ni siquiera durante esta semana, pero sé que cuando nos esmeramos por hacer un esfuerzo espiritual para acercarnos más a Él, inevitablemente, aprendemos o sentimos algo que de otra forma no habríamos obtenido. 


Así que ahí va mi testimonio:


Hoy he escuchado muchas veces que vivimos para ser probados. Estoy de acuerdo y no voy a negar que telita con las situaciones con las que nos toca lidiar a veces, pero me gustaría darle la vuelta al típico discurso de "hemos venido aquí para sufrir". 


Como ha dicho una hermana hoy "es posible sonreír aún en medio de las dificultades", pero no hemos venido a este mundo solo para probar lo amargo.


Hemos venido para probar el sabor del chocolate: el chocolate negro, el chocolate con leche, el chocolate con avellanas o con almendras, el chocolate con frutas, el chocolate blanco...


Hemos venido para probar que se siente al recibir un abrazo: un abrazo fuerte (de esos que te hacen crujir  las costillas), un abrazo suave, un abrazo de ánimo, un abrazo de consuelo, una palmadita en la espalda...


Hemos venido para probar que se siente al escuchar música: una canción alegre, una canción triste, una canción sin ritmo, una canción marchosa, una canción sin letra, una canción que marcará un evento muy importante de tu vida...


Hemos venido para probar de lo que somos capaces: capaces de aprender, capaces de amar, capaces de perdonar, capaces de crear, capaces de ayudar, de hacer el bien, de prosperar, de respirar, de vivir...¡de vivir!


Hemos venido para probar nuestra fe: fe para avanzar, fe para creer, fe para conocer, fe para obedecer, fe para crecer, fe para ver, fe para escuchar, fe para sanar, fe para mover montañas, fe para compartir, fe para servir...


En fin, hemos venido para probar lo que es el gozo. Y aunque suene irónico que lo diga alguien con depresión, sé que este es el propósito principal de nuestra existencia.


Que la tristeza no te impida alcanzar este propósito. Que tus pensamientos no te desvíen de esta verdad. Que tus sentimientos no te ahoguen en la desesperación. Todo va estar bien.


En el nombre de Jesucristo. Amén.

Love, Adenay 


11 abril, 2021
No estás perdida: Un mensaje para las mujeres de la Sociedad de Socorro

No estás perdida: Un mensaje para las mujeres de la Sociedad de Socorro



Hace algunos días, recibí un mensaje de texto pidiéndome que compartiese un mensaje espiritual con las mujeres de la Sociedad de Socorro de Tarragona. Siento si he dejado pasar demasiado tiempo desde que me llegó la invitación para hacerlo, pero si empiezo a contarte todas las excusas que he tenido para no hacerlo, quizás dejes de leer mi mensaje desde este punto en adelante para evitarte el aburrimiento...
Así que no me andaré con más rodeos e iré directa al grano. Me he estado sintiendo tan triste últimamente, que no era capaz de sentir el espíritu. ¿Y cómo podría compartir un mensaje que mínimamente pudiese animar o elevar a alguien si, literalmente yo, soy el reflejo de todo lo contrario que invita a sentirse o ser feliz? No tengo nada bueno que contar, nada interesante que compartir, nada optimista que decir...Siento que me he perdido. 

Y pensando en lo perdida que estoy, hoy mientras tú compartías conmigo tu testimonio desde el púlpito, me he acordado de todas las veces que a lo largo de mi vida, he perdido algo que me importaba, y cómo el Señor, casi de manera automática, me lo restauraba. 

Es curioso, ¿no?. "Padre Celestial, he perdido las gafas, no las encuentro, las necesito. Dime dónde están..." Y encontrarlas. O en otra ocasión, "Padre Celestial, he perdido las llaves del coche, ayúdame. ¡Es urgente! "Y aparecen. "Padre Celestial...siento molestarte de nuevo, no encuentro mi pasaporte." Y llorar, volverme loca buscándolo por todas partes, volver a orar, y que estuviese en frente de mí al abrir los ojos. "Padre Celestial, llevo más de tres cuartos de hora buscando aparcamiento...¿a dónde voy?" Y ver como otro coche, de pronto, pone el intermitente para salir de su estacionamiento, y cederme su sitio a mí. 

Para algunas personas, espero que para ti no lo sean, esto son tan solo pequeñas coincidencias...sin embargo, para mí, fueron pequeños milagros. Pequeñas "señales" de que cuando le necesitaba, Él, SIEMPRE, estaba ahí. Y eso, amiga, me hacía sentir especial, me hacía sentir que mi comunicación con Dios era directa y recíproca y que pasase lo que pasase siempre podría contar con Él.

Pero, llegó la pandemia y..."Padre Celestial, me siento muy sola..." Y... silencio. "Padre Celestial, me siento angustiada, ¡necesito tu ayuda!" Y no cesa la ansiedad..."Padre Celestial, ¡no tengo fuerzas!" Y dormirme del cansancio. "Padre Celestial, ¡ayúdame a dejarme de sentirme así!" Y romper a llorar, tomarme la medicación para la depresión, hacerme bolita, y sentir que cada vez me hago más y más pequeñita. "Padre Celestial, quiero desaparecer..." Y despertarme de nuevo al amanecer. 

¿Porqué antes sí y ahora no? ¿porqué para encontrar objetos perdidos o cosas que necesitaba, estabas ahí para mí, y ahora que es cuando más te necesito no te siento cerca?

¿Qué testimonio voy a compartir?, ¿Qué mensaje?

Hoy mientras estaba sentada en los bancos de la reunión sacramental, tú compartías tu testimonio y yo permanecía sentada. Tú abrías la boca y yo callaba. Tu llorabas de emoción, y yo...yo no quería levantarme  y ponerme de pie a llorar también contigo. 

Y entonces lo he entendido...

El otro día, perdí un trabajo en el que había estado trabajando durante muchas horas. No había manera de recuperarlo. No estaba en documentos no guardados, no estaba en la papelera, no estaba en ninguna de mis carpetas...¡me desesperé!. Luego me frustré y después de un par de horas, decidí empezar de cero. Conforme comenzaba a redactar, me empecé a frustrar. No me podía concentrar y me costaba mucho recordar las palabras que había utilizado para crear mi anterior proyecto. 

Mi marido también se había rendido y yo, ¡me sentía tan inútil!. Lo único que podía hacer era lo que me había funcionado hacer en otras ocasiones. Eso era...orar. 

Así que oré. "Padre Celestial..." y vi la imagen del icono de la papelera del ordenador en mi mente. Me levanté. Encendí el ordenador de nuevo. Hice clic en papelera. Hice clic en el nombre de un documento súper extraño. Se abrió. Era el documento perdido. ¡Gracias!

La efusión duró un tiempo. Me sentí especial de nuevo, a al menos diría yo, agradecida por la ayuda recibida. Pero luego, a pesar de mi esfuerzo por estar bien, por seguir trabajando y continuar con mi día, las cosas se torcieron... (solo un poco). 

Y de nuevo sentí todo aquel terror, todo aquél desánimo, todas aquéllas dudas, todo aquél miedo...y otra vez me quejo porque "Dios no me quiere y pasa de mí."

Hasta hoy. Hasta que  he comprendido Su mensaje. Hasta que he mirado alrededor de mí. 

Te he visto. 

Os he visto a cada una de vosotras, mujeres de fe excepcional e inquebrantable, y entonces se lo he pedido:

- "Padre Celestial...me he perdido ¿Me ayudas a encontrarme?". 

-"No estás perdida. Estás en Casa".


XXX Love, Adenay XXX