TENÍA MIEDO A EQUIVOCARME Y ME EQUIVOQUÉ...¡UN MIEDO MENOS!

12 noviembre, 2022

Vivir con miedo es uno de los mayores obstáculos a los que te puedes enfrentar. Porque vivir con miedo no es vivir, es respirar a sorbitos, siempre alerta, siempre con miedo a atragantarte con el próximo problema o con la próxima persona que te hiere y hace que se derrumbe ("¡oh! por favor, ¡otra vez no!") el delicado refugio que te habías construido a base de mucho esfuerzo y de largas horas de terapia...

Recoges de nuevo los pedacitos que quedan de ti, y esta vez no sabes ni dónde guardarlos. No tienes ni idea de qué hacer con tanto peso, y estás tan, pero tan cansada de seguir luchando para demostrarle al mundo que vales algo, que toda esa montaña de basura te empieza a hundir justamente en el sitio donde estás ahora, porque no te deja ni dar un paso hacia adelante ni uno hacia atrás. Estás muerta en vida y lo sabes. ¡Todos lo saben! Pero aun así, en vez de tenderte una mano amiga para acudir a tu rescate, te echan otra palada de porquería encima...

La primera te da en los ojos, y entonces dejas de ver. Te quedas ciega por unos segundos, confusa, y cuando los has abierto, todos aquellos amigos que decían quererte, desaparecen. 

La segunda, te cae en la boca. Quieres defenderte pero no puedes, gritas pero te ahogas, y poco a poco empiezas a enmudecer... La arena se convierte en una pasta de barro dentro de tu boca y se endurece como cemento al entrar en contacto con tus lágrimas y tu saliva, que al final, de tanto guardar silencio, han perdido la batalla ante tantos ataques de balazos de odio, resentimiento y miedo.

La tercera te da en la espalda, directa a los pulmones. Te dejan sin respiración. En un acto reflejo intentas darte la vuelta y te cae la siguiente, esta vez en el esternón. Literalmente te rompen el corazón.

Y te mueres de pánico. Así va la cosa. Así consiguen paralizarte. Así consiguen anularte hasta el punto en el que ya no sabes ni quién eres, ni lo que quieres, ni para lo que estás aquí. 

Te has convertido en "la otra"...No en la mejor versión de ti.

Y se ríen desde el otro lado y disfrutan por haberte visto caer...pero no comprenden lo que está a punto de suceder.

Tu miedo a equivocarte te ha permitido aprender que en ocasiones es mejor equivocarse que tener miedo. Y al hacerlo aprendes. ¡Y cuánto aprendes!

  1. Que lo que no te mata te hace más fuerte (más dura, más fría y más mala).
  2. Que los verdaderos amigos no se juzgan entre sí, juzgan a otras personas juntos 😋
  3. Que ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.
  4. Que no es trabajo de nadie sino mío, el cuidar de mí y hacerme feliz.
Y que por mucho que duela, lo importante no es llegar a ser indispensable en la vida de nadie, sino inolvidable.

¡Equivócate! 

Love, Adenay XXX



No hay comentarios

Publicar un comentario