06 septiembre, 2021
Ayuno y testimonio (Parte 9)

Ayuno y testimonio (Parte 9)


Iban a ser un sábado y un domingo como tantos otros, pero ayer quise poner a prueba la ley del ayuno y animar a mi marido a que lo hiciésemos juntos. Era la primera vez que lo intentábamos como matrimonio, y aunque fue un poco difícil renunciar a pasar 24 horas sin comer ni beber nada, creo que, como siempre, he podido comprobar que Dios cumple con sus promesas.


Hay personas que ayunan por obediencia, otras que lo hacen por salud, y otras, simplemente, porque quieren recibir bendiciones. Para mí, el ayuno significa "un retiro". Un respiro del mundo y de los problemas que nos rodean. Una preparación para escuchar lo que Dios quiere que sepa, una ofrenda en forma de tiempo y sí, también de sacrificio porque ¿a quién no le gusta quedar con la familia o con los amigos para cenar un sábado por la noche?


Normalmente, me es fácil ayunar si tengo un propósito. A veces, ayuno porque necesito ayuda por un tema específico o guía para poder tomar una decisión importante, pero ayer, solamente lo quería hacer. Tal vez, eso me daría el valor para compartir mi testimonio el día siguiente en la Iglesia, o me ayudaría a sentir menos ansiedad y a sentirme menos egoísta...El caso es que, me sentía expectante "¿Qué ocurrirá?".


Tal vez no sea hoy, o mañana, o ni siquiera durante esta semana, pero sé que cuando nos esmeramos por hacer un esfuerzo espiritual para acercarnos más a Él, inevitablemente, aprendemos o sentimos algo que de otra forma no habríamos obtenido. 


Así que ahí va mi testimonio:


Hoy he escuchado muchas veces que vivimos para ser probados. Estoy de acuerdo y no voy a negar que telita con las situaciones con las que nos toca lidiar a veces, pero me gustaría darle la vuelta al típico discurso de "hemos venido aquí para sufrir". 


Como ha dicho una hermana hoy "es posible sonreír aún en medio de las dificultades", pero no hemos venido a este mundo solo para probar lo amargo.


Hemos venido para probar el sabor del chocolate: el chocolate negro, el chocolate con leche, el chocolate con avellanas o con almendras, el chocolate con frutas, el chocolate blanco...


Hemos venido para probar que se siente al recibir un abrazo: un abrazo fuerte (de esos que te hacen crujir  las costillas), un abrazo suave, un abrazo de ánimo, un abrazo de consuelo, una palmadita en la espalda...


Hemos venido para probar que se siente al escuchar música: una canción alegre, una canción triste, una canción sin ritmo, una canción marchosa, una canción sin letra, una canción que marcará un evento muy importante de tu vida...


Hemos venido para probar de lo que somos capaces: capaces de aprender, capaces de amar, capaces de perdonar, capaces de crear, capaces de ayudar, de hacer el bien, de prosperar, de respirar, de vivir...¡de vivir!


Hemos venido para probar nuestra fe: fe para avanzar, fe para creer, fe para conocer, fe para obedecer, fe para crecer, fe para ver, fe para escuchar, fe para sanar, fe para mover montañas, fe para compartir, fe para servir...


En fin, hemos venido para probar lo que es el gozo. Y aunque suene irónico que lo diga alguien con depresión, sé que este es el propósito principal de nuestra existencia.


Que la tristeza no te impida alcanzar este propósito. Que tus pensamientos no te desvíen de esta verdad. Que tus sentimientos no te ahoguen en la desesperación. Todo va estar bien.


En el nombre de Jesucristo. Amén.

Love, Adenay