The Saratov approach: ¿Estás espiritualmente secuestrado?

23 agosto, 2020
    Ayer, mientras veía la película "El Secuestro" (The Saratov approach), me hice muchísimas preguntas. Preguntas que, aún antes de irme a dormir, seguían rondándome por la cabeza...pero déjame primero que te cuente de qué va esta historia para ponerte en situación. Aquí tienes el tráiler por si quieres echarle un vistazo;)

 

 "El Secuestro" (The Saratov approach) es un película basada en hechos reales que tuvieron lugar en Rusia en el año 1998. Dos misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fueron secuestrados a punta de pistola cuando entraron en un piso al que les habían invitado a enseñar el Evangelio de Jesucristo. A partir de ahí, su misión termina...¿o acaba de empezar? Sea como sea, tienes que verla sí o sí (aunque sea con subtítulos 😍)

Y ahora que ya sabes un poco sobre qué va el tema, te cuento sobre mis reflexiones...

  1. ¿Por qué no serví una misión?
  2. ¿Qué puedo hacer para devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí?
  3. ¿En qué creo?
  4. ¿Dios tiene aún un plan para mí?
  5. Durante el confinamiento, ¿mi fe en el Padre Celestial y en Jesucristo ha aumentado o la he perdido?


¿Por qué no serví una misión?

Esta es una de las preguntas del millón. ¿Por qué no serví una misión? Sinceramente, esta es una de las preguntas que con más frecuencia me he hecho a lo largo de mi vida y lo que más me reprocho -de alguna manera- porque habiendo podido hacerlo, no lo hice.

Supongo que me dejé llevar por los consejos y las opiniones de otras personas, ya que en esa época, las mujeres no teníamos la "obligación" de salir a hacer una misión. Y no es que renunciase a dejar de hacer algo bueno para hacer algo mejor, no. La decisión de no seguir a mi corazón y a mi deseo de ser misionera, me llevó a tomar otro tipo de decisiones completamente absurdas que no tenían nada que ver con lo que se me había enseñado. 

En una escena de la película, el secuestrador le pregunta a uno de los élderes, "¿por qué Dios ha dejado que llegue hasta aquí?" La respuesta es simple pero demoledora: "Siempre tenemos el poder de decidir lo que hacemos".



Y es cierto, Dios no puede obligarnos a tomar buenas decisiones. Por lo tanto, tampoco es el culpable de que tomemos las malas, y quejarnos a Él cuando sufrimos las consecuencias de lo que nosostros hemos decidido deliberadamente hacer mal, no tiene ningún sentido. 

Lo que sí tiene sentido, es que al reconocer un error nos arrepintamos de corazón y busquemos la manera de enmendarlo, buscando la guía del Espíritu, y reconciliándonos con Él. 

Y reconciliarse con Dios, no es decir "lo siento", pero puede ser el comienzo de un proceso de cambio, progreso y crecimiento.

¿Te has sentido alguna vez como el secuestrador de esta película? ¿Crees que los errores que has cometido en tu vida son de alguna manera, culpa de Dios? 

Recuerdo una temporada en la que estaba pasando por una mala época y me sentía muy decepcionada y frustrada con mi vida. Y le eché la culpa a Él. Recuerdo que lloré, que grité, que supliqué...y cuando ya dije todo lo que tenía que decirle...Entonces me di cuenta de que Él siempre estuvo ahí para advertirme y para cuidarme, y que yo era la que no le había hecho caso. Algo parecido a lo que uno de los protagonistas de esta historia siente de camino al edificio donde van a ofrecer la charla misional. "Era pequeño, casi imperceptible, pero estaba ahí, ese sentimiento de que algo no iría bien..."

Así que, no hice la misión no porque Dios no quisiera que la hiciera o porque Él quería que fracasase al tomar otras decisiones...No hice la misión porque YO decidí no hacerla. 

Y no hacerla, ¿fue un error?; y de haberla hecho, ¿la vida me hubiese ido mucho mejor?...¿Tú qué piensas? ¿Tenemos solo una oportunidad en la vida para hacer lo que soñamos? 

Te lo contaré dentro de unos años😉

¿Qué puedo hacer para devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí?

En una escena de la película, los protagonistas se cuentan por qué decidieron servir una misión. Cada uno de ellos explica sus argumentos y es, simplemente, conmovedor. 

Mi historia no es conmovedora. No tengo ese "algo especial" o esa experiencia trascendental que marcase mi vida como para desear dejarlo todo e irme a proclamar el Evangelio Restaurado por el mundo entero, pero sí que tengo el sentimiento constante de querer ayudar de alguna forma a hacer crecer esta obra. 

Para mí, la forma de devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí es seguir teniendo fe. Quizás sea poco, no lo sé, pero dicen que la fe mueve montañas, y que si además actúas conforme a ella, suceden cosas increíbles en tu propia vida y en la vida de las personas que te rodean. 💗

Tal vez, mi forma de devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí, sea compartiendo mis sentimientos hacia Él y hacia el Salvador por medio de este blog.

Tal vez, mi forma de devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí, sea a través de los estudios, la literatura, la escritura y el arte. 

Tal vez, mi forma de devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí, sea a través de cómo quiero y trato a mi familia. 

Tal vez, mi forma de devolverle a Dios todo lo que ha hecho por mí, sea confiando en el hasta el fin. 

¿Y tú?, ¿Qué has pensado que puedes hacer o qué haces para devolverle a Dios todo lo que te ha dado?

¿En qué creo?

El Evangelio de Jesucristo es sencillo y precioso. A veces, tengo la sensación de que la gente que no me conoce piensa que creo en cosas muy raras y que mi religión es extraña. Pero hoy en día, ¿quién no es raro ni extraño?😆

Una de las escenas que más me impactó mientras veía "El secuestro", fue la solemnidad y la convicción con la que estos dos misioneros expresaban su testimonio sobre la realidad de Dios y de su infinito amor por nosotros. 

Yo no me imagino poder expresar semejante discurso con un arma apuntándome en la cabeza. Y siendo sincera, si me apuntasen solo con un dedo o con una mirada, quizás tampoco sería capaz de abrir mi boca para declarar lo que dijeron estos dos jóvenes. 

Y así somos...nos preguntan en qué creemos y nos quedamos callados. No no salen las palabras, nos ponemos nerviosos, nos da miedo que nos juzguen, intentamos cambiar de tema, sonreímos tímidamente,bajamos la mirada...

Y, ¿por qué?

¿Por qué pensamos que lo que tenemos que decir no es importante para la persona que nos está escuchando?

Yo creo que "en todas las personas hay amor y algo bueno dentro de ellas", y que" la luz siempre vence a la oscuridad."

El mensaje de la Restauración no es otro que un mensaje lleno de amor, de bondad y de luz, que iluminará la mente, el corazón y el espíritu de todo aquel que lo escuche. 

Así que, por primera vez en mi vida, voy a hacer algo que no había hecho antes. Voy a decirte sin tapujos ni timidez qué es en lo que yo creo. Ahí va:

Yo creo en Dios. ÉL es nuestro Padre Celestial, y nosotros somos sus hijos. Jesucristo es el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, y nuestro hermano mayor. Dios tiene un amor infinito por cada uno de nosotros y creó un Plan para que todos los que aceptemos guardar sus mandamientos y servirle, podamos regresar de nuevo a Su presencia. La obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de toda la humanidad. Gracias a la Expliación de Jesucristo, nuestras familias pueden ser eternas. 
El cómo, el cuándo y el porqué sé que esto es verdad, puedo explicártelo en otra ocasión, pero de momento me basta con compartir contigo los fundamentos más básicos de mi fe. 

¿Y tú?, ¿En qué crees tú? ¡Compártelo conmigo!😍

¿Dios tiene aún un plan para mí?

El plan del Élder Tuttle y del Élder Propst (los nombres de los misioneros secuestrados), era servir una misión maravillosa. Sin lugar a dudas, jamás pensaron que en el plan de Dios para ellos estaba el ser secuestrados y asesinados por unos delincuentes. 

¿He dicho en el plan de Dios? No...en el plan de Dios no estaba predestinado que esos misineros fuesen secuestrados y torturados. Ese plan, era el plan de los secuestradores. 

Estoy convencida, de que la mayoría de "cosas malas" que me han sucedido en la vida, tampoco formaban parte del plan que Dios tenía para mí. Y como no forma parte del plan que los hijos e hijas de Dios sean miserables y sufran, etc etc etc

Fue la fe en Jesucristo lo que mantuvo a estos misioneros con vida, y aún si la hubiesen perdido, también sería gracias a Él, que podrían vivir para siempre ...

Durante el confinamiento, ¿mi fe el el Padre Celestial y en Jesucristo ha aumentado o la he perdido?

Mientras veía esta película no pude evitar pensar en qué hubiese hecho yo si me hubiese encontrado en la misma situación de estos hombres. Si me viese privada de mi libertad, ¿seguiría orando?, ¿seguiría estudiando las escrituras?, ¿seguiría repasando en mi mente el Plan de Salvación?, ¿seguiría creyendo que Él me libraría?...

Sé que haber estado confinada en casa durante dos meses a causa del Covid 19, no tiene ni punto de comparación con lo que significa ser secuestrada literalmente, pero de todo se puede sacar una lección, y para mí, haber estado "secuestrados" en nuestras piso durante este tiempo, me ha puesto a prueba. 

He tenido días de todo: días de mucha fe y esperanza de que todo iba a salir bien, días de desilusión y de aburrimiento, días de incertidumbre y de tristeza, días en los que simplemente me sentía agradadecida de poder estar viva y de tener una familia, días de poder aprender cosas nuevas, días de poder compartir lo que sentía, días de poder descansar, días de poder disfurtar el poder pasar más tiempo con mis seres queridos, días en los que echaba de menos a los que con quién no podía estar, días en los que se me ocurrían muchas cosas que hacer para entretenernos, días en los que no me apetecía hacer absolutamente nada, días en los que la música me salvaba, días en los que todo lo que pedía era silencio...pero, ¿y mi fe?, ¿aumentó o disminuyó durante lo que duró este "secuestro"?

Han pasado ya tres meses desde que terminó el Estado de Alarma, y anque ya somos "libres" y podemos salir a la calle con nuestras mascarillas y podemos juntarnos con unos cuantos familiares o amigos, los ánimos en general, siguen sin estar para salir a tirar cohetes...

Seguimos sin poder ir a la Iglesia, y todo, absolutamente todo lo relacionado con nuestra espiritualidad depende de cada uno de nosotros. Sí, es cierto que ir a la Iglesia solo forma parte de una pequeña "actividad" en la vida de un verdadero cristiano, y que adorar a Dios puede y debe hacerse en cualquier momento y en cualquier lugar, pero para mí, es una de las tradiciones que más estoy echando de menos como discípula de Jesucristo. 

Sin embargo, y esto te lo digo muy en serio, a pesar de todas las dificultades físicas, emocionales y económicas por las que he pasado estos últimos meses, mi fe en el Plan del Padre Celestial y de Jesucristo ha aumentado, no ha desaparecido.

Supongo, que al igual que los dos protagonistas de nuestra historia, he elegido aferrarme a lo que sé que es verdadero, a pesar del miedo...

Y es curioso, porque cuando abrazas la verdad con todo tu corazón, ese miedo empieza a desaparecer, y sin entender por qué, se convierte en esperanza, en calma y en consuelo. 



Así que sí, esta película me quitó el sueño durante unas cuantas horas y me hizo reflexionar en todo esto y más, pero siento que compartiendo solo una parte de lo que pensé y de lo que me enseñó esta historia, será suficiente para convencerte de que la veas sin tener que insistirte demasiado😋


Dime si la ves, ¿vale? Y déjame tu opinión e impresiones sobre esta peli en los comentarios.💗💗💗

PD: Y si alguna vez te sientes espiritualmente secuestrad@, recuerda que siempre tienes la elección de escoger. 

Love,

Adenay

1 comentario

  1. Gracias ante todo. Después mi testimonio es el siguiente: La misión en la vida no pertenece a un corto tiempo.Ahora,en este momento estas cumpliendo algo de tu intensidad misional. Me haces pensar y supongo que a todos en la maravillosa pregunta y ahora que? El pasado hay que mirarlo solo para coger impulso y aprender de él y usar la Libertad en consecuencia a nuestro Espíritu. Para mi eres un ser iluminado.Sigue, continua y mi mensaje es: Del pasado se aprende, del presente se construye y el futuro se magnifica.

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